domingo, 17 de marzo de 2024

La relación entre las dietas altas en grasas y la caída del cabello

 La alimentación influye de manera muy importante en la salud capilar. De hecho, un estudio demostró la relación que existe entre las dietas altas en grasas y la caída del cabello.

Los dos factores que influyen de manera más decisiva en la salud capilar son el estado de ánimo y la dieta. "Al igual que hay una relación entre la caída del cabello y el estrés, también lo que comemos y nuestra forma de alimentarnos influye positiva o negativamente en cómo va a verse nuestro cabello", señalan desde una clínica especializada en medicina capilar. Hay nutrientes especialmente recomendados para el cabello y que ayudan a prevenir su caída, como las vitaminas, las proteínas y minerales como el zinc, el hierro o el calcio. No obstante, otros favorecen su pérdida, como las grasas.

¿Una dieta rica en grasas influye en la caída del cabello?

Un estudio publicado en la revista Nature y llevado a cabo por un grupo de científicos de la Universidad Médica y Dental de Tokio (TMDU), en Japón, demostró que existía una relación entre las dietas altas en grasas y la caída del cabello. Los investigadores observaron en un experimento realizado con roedores que la obesidad y el sobrepeso provocan el agotamiento de las células madre del folículo piloso, del cual nace el cabello. Ello bloquearía la regeneración del cabello y, a la larga, impediría que vuelva a crecer, puesto que el propio folículo piloso acabaría desapareciendo.

Para realizar el experimento, los expertos compararon varios ratones alimentados con una dieta alta en grasas con otros a los que se les suministró una dieta estándar y rastrearon el destino de las células madre del folículo piloso. Los autores del estudio recordaban que, con el paso del tiempo, el cabello se hace más fino como síntoma de un paso previo a su no regeneración, pero su investigación demostró que con sobrepeso u obesidad este proceso se acentúa.

Una vez que a los roedores se les cambió la dieta alta en grasas por una más equilibrada y saludable, la regeneración de estos folículos volvió y algunos recuperaron su cabello. Esto significa que la mejora de los hábitos alimenticios favorece la salud capilar y previene la pérdida de cabello.

La conclusión del estudio citado, por tanto, es que es importante seguir una dieta saludable para evitar la caída del cabello. El médico especializado en tricología y trasplante capilar Óscar Muñoz enumera en uno de sus vídeos de YouTube los mejores alimentos para prevenir la pérdida de cabello. Todos los que cita contienen una cantidad importante de beta-sitosterol, un compuesto químico orgánico de origen vegetal que, entre otros beneficios, protege la salud capilar.

 Aceite de oliva: ayuda a reducir el exceso de sequedad en el cuero cabelludo.

Margarina: importante que esté enriquecida con beta-sitosterol.

Aguacate: rico en ácidos grasos esenciales y en antioxidantes como las vitaminas A, C y E.

Frutos secos: el médico recomienda especialmente las nueces, los pistachos y los cacahuetes.

Soja: aporta minerales como calcio, hierro, magnesio, potasio y fósforo y cantidades apreciables de vitaminas del grupo B y E.

Lentejas: ricas en zinc, magnesio y biotina, nutrientes esenciales para la salud capilar

 Hay muchos tipos de cabello y cada uno tiene sus características propias. Por eso, no existe una solución generalizada y, aunque en muchos casos la caída del cabello se debe a cuestiones genéticas, hay otros factores que podemos controlar. Los expertos dan los siguientes consejos:

Mantener una correcta higiene capilar: hay que lavar el cabello con frecuencia con un champú de calidad y acorde al tipo de cabello.

No desenredar el cabello humedecido: hazlo antes de mojarlo en la ducha, ya que cuando se encuentra húmedo es mucho más débil.

No frotar el cuero cabelludo: no solo no lograrás una mejor limpieza, sino que dañarás tu salud capilar.

No aclarar el cabello con agua caliente: utiliza agua fría, ya que debilita menos el cabello.

Utilizar productos especializados en el cuidado del cabello: en tu rutina de belleza no pueden faltar los acondicionadores, las mascarillas o las lociones que fortalecen el cabello.

Seguir una dieta equilibrada: como apuntábamos, debe ser rica en vitaminas y minerales.

Cepillar el cabello: estimula la circulación sanguínea del cuero cabelludo gracias al masaje que realizamos con las púas del peine.

Utilizar con moderación los secadores y planchas de cabello: al aplicar calor, dañan el cabello.


domingo, 3 de marzo de 2024

LA GLUCOSA Y EL CEREBRO

 La glucosa es vital para que funcione el cerebro, un órgano que trabaja todo el tiempo y no tiene reposo ni cuando dormimos, explicó Lourdes Massieu Trigo, investigadora del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.

La energía consumida en el cerebro es igual a la que gasta el músculo de una pierna de un corredor de maratón

Recomendó una alimentación equilibrada y, especialmente a los diabéticos, no dejar de ingerir alimentos por mucho tiempo

 “Es importante que el cerebro tenga glucosa, porque es el combustible esencial para que ese órgano vital pueda trabajar de forma adecuada”. La mejor es la que obtenemos de una alimentación equilibrada y del propio organismo humano mediante diversos procesos, afirmó Lourdes Massieu Trigo, investigadora del Instituto de Fisiología Celular (IFC) de la UNAM.

 Durante una conferencia advirtió que este órgano trabaja todo el tiempo; no tiene reposo ni cuando dormimos. Es un órgano muy irrigado, que envía y recibe señales de forma permanente.

Energéticamente costoso

 El cerebro es energéticamente muy costoso. “Aunque su peso es mucho menor al peso total de nuestro cuerpo: representa sólo el dos por ciento y pesa entre 1.3 y 1.5 kilogramos, aprovecha el 20 por ciento de la energía metabólica total del cuerpo y consume 25 por ciento de toda la glucosa que comemos”, remarcó. Comparando, la energía consumida en el cerebro es igual a la que gasta el músculo de una pierna de un corredor de maratón.

La investigadora comentó que cuando tenemos un estímulo visual específico y ponemos atención, el área cerebral de la corteza occipital, que recibe los estímulos visuales, utiliza más glucosa. También hay un aumento en el flujo sanguíneo cerebral, pues la glucosa llega al cerebro por la sangre, porque no la metaboliza.

El cerebro es dependiente del suministro de glucosa, y cuando se interrumpe por la presencia de un coágulo, o si disminuye la concentración sanguínea de glucosa por la administración de insulina, ocurre muerte neuronal selectiva.

Los mecanismos que llevan a la muerte no se conocen del todo. En el laboratorio, Massieu y sus colegas investigan la contribución que tienen distintos tipos de estrés celular (entre ellos el estrés oxidante y el del retículo endoplásmico) a la muerte neuronal en sus diferentes expresiones, como la apoptosis (proceso de muerte neuronal genéticamente programado), la necrosis (que causa la muerte neuronal por una lesión masiva) y la autofagia (proceso por el que las células se degradan y se reciclan, comiéndose a sí mismas).