lunes, 18 de abril de 2016

Dieta sin carne, una polémica en su punto

Tomado de Eltiempo.com

Hay evidencia de los beneficios y riesgos del vegetarianismo y el veganismo.


Las dietas vegetarianas, parciales o absolutas, están ganando cada vez más espacio en los hábitos de las sociedades modernas, fundamentadas en consideraciones éticas, medioambientales, religiosas e, incluso, de salud.
Aunque no existen datos exactos acerca de la proporción de personas que son proclives a las dietas vegetarianas (que carecen de carne y pescado, pero que aceptan productos que no ocasionan la muerte o el maltrato de los animales) y veganas (que eliminan cualquier alimento que tenga origen animal), de acuerdo con la Sociedad Argentina de Nutrición, en América Latina representan entre el 1 y el 2 por ciento de la población.

También se ha visto, de acuerdo con algunos sondeos, que en algunas regiones de la Unión Europea esta tendencia puede alcanzar hasta uno de cada 10 adultos, hecho que puede homologarse con Estados Unidos y Canadá.
Estas opciones alimentarias han quedado en medio de conceptos que las ubican desde muy sanas hasta sensiblemente negativas para el organismo, al punto de que algunas conclusiones de estudios científicos pueden resultar contradictorias entre sí.
Incluso los organismos reaccionan de manera diferente dependiendo de la dieta que reciben; para la muestra, una investigación de científicos de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, publicada recientemente en ‘Biology and Evolution’, que encontró que poblaciones opuestas en sus dietas tienen variaciones genéticas distintas.
Esta investigación, de acuerdo con Tom Brenna, uno de sus autores, indica que los vegetarianos y veganos son capaces de utilizar y producir interiormente con mayor eficiencia los ácidos grasos esenciales de origen vegetal. Esto mostraría que en los genes esta costumbre alimentaria puede ocasionar mutaciones en poblaciones que las han adoptado por mucho tiempo.
En el mismo estudio se demostró que las personas que no han entrado en estas tendencias tienen incapacidad para procesar esos ácidos, por lo que tienen que obtenerlos de los animales.
La base de estos análisis fueron poblaciones de la India que son vegetarianas estrictas y que nutricionalmente demuestran que no tienen deficiencias, por lo cual sus habitantes consideran que son la alternativa más sana.
Sin embargo, el Instituto Nacional de Nutrición de México plantea que si bien las dietas restrictivas elevan el riesgo de las deficiencias nutricionales, un vegetarianismo bien planeado puede cumplir con los requerimientos básicos para mantener el crecimiento, el desarrollo y la salud en términos aceptables.
En el mismo sentido se ha pronunciado la Asociación Dietética Americana (ADA), al manifestar que las dietas vegetarianas guiadas, incluidas las veganas, son nutricionalmente adecuadas y pueden proporcionar beneficios para la salud y la prevención y tratamiento de ciertas enfermedades.
En su momento, la ADA fue contundente al señalar que estas dietas son apropiadas en todas las etapas del ciclo vital –incluido el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia–, así como para los atletas.
Lo que no está claro es si los beneficios para la salud de las personas vegetarianas son atribuibles exclusivamente a la ausencia de carne en la dieta, al aumento del consumo de un alimento en particular, al patrón de alimentos que se consume o a otros componentes del estilo de vida saludable que, por lo general, asumen las personas ligadas al vegetarianismo.
Defensores de la carne
En otro sentido, varios estudios han demostrado, por ejemplo, que muchas personas pueden presentar déficit de vitamina B12 relacionadas con la falta del consumo de carne, lo que de no controlarse podría desencadenar algunos tipos de anemia o déficits neurológicos que de prolongarse son muy difíciles de revertir.
Otro estudio, hecho también en la Universidad de Cornell, encontró que las personas que no consumen carne pueden elevar el riesgo de padecer enfermedades del corazón y algunos tipos de cáncer, como el de colon.
De nuevo, los científicos relacionan esto con una mutación del gen encargado de metabolizar los ácidos grasos. Vieron, por ejemplo, que en los vegetarianos se produce más ácido araquidónico, una sustancia proinflamatoria que podría generar daños en las células cardiacas y el colon.
En los adultos, de acuerdo con la Sociedad Argentina de Nutrición, la adopción del vegetarianismo o veganismo siempre debe estar acompañada de un proceso de orientación e ilustración por parte de expertos, incluidos médicos y nutricionistas, para evitar riesgos. De hecho, muchas personas después de evaluaciones con especialistas requieren complementar su alimentación con comida fortificada o suplementos dietarios.
Pese a toda la evidencia científica, el debate entre quienes defienden las dietas sin carne y los que se inclinan por su consumo continúa.
¡Cuidado con los niños!
Los papás están obligados a conocer las necesidades nutricionales básicas en todas las etapas de desarrollo de los niños. En esencia –dice un artículo publicado en el Acta Pediátrica Mexicana–, desde el punto de vista nutritivo, en niños no se aconseja la dieta vegetariana estricta (vegana), ya que es restrictiva y tiene un aporte alto de fibra que puede alterar la biodisponibilidad de los nutrientes, lo que genera carencia de aminoácidos claves, vitaminas y oligoelementos importantes para el desarrollo de los pequeños.
Es histórico el caso de una pareja francesa vegana que en el 2011 fue condenada a cinco años de prisión por la muerte de su hija de 11 meses, sometida a una lactancia exclusiva hasta ese momento –la OMS aconseja que sea hasta los seis meses–, que se habría complicado por un déficit alimentario de la madre.
Otro caso mediático es el del adolescente holandés Tom Watkins, quien desde los 5 años fue inducido por su madre crudivegana a comer solo frutas y verduras crudas, lo que le ha traído a ella múltiples líos judiciales –en el crudiveganismo solo se consumen alimentos crudos o calentados por debajo de los 46 grados centígrados, porque se cree que cocinar destruye las enzimas o desnaturaliza los nutrientes–.
Se ha demostrado también que los niños veganos tienen menor concentración de colesterol total, lo que favorece adoptar hábitos de vida saludable como no fumar, comer moderadamente o relacionarse con alimentos ricos en vitaminas y fitonutrientes.
Y un análisis divulgado en ‘Journal of Pediatric Health Care’ indicó que la falta de planeación de menús vegetarianos podría dar paso a deficiencias que atrasen el crecimiento de los niños. El consumo excesivo de energía en estas dietas, a partir de grasas saturadas provenientes de panes, arroz y pasta, puede ser perjudicial.
Otra investigación publicada en el ‘American Journal of Clinical Nutrition’ sugirió que el consumo de grasas útiles en los niños puede llegar a ser tan bajo que se puede comprometer el aporte de vitaminas, principalmente del complejo B, calcio, fósforo, magnesio y hierro, lo que sumado a proteínas de menor calidad y biodisponibilidad podría ocasionar alteraciones o dificultad del desarrollo de tejidos, incluidos los cerebrales.
Pese a esto, no se puede concluir que la dieta vegetariana en niños no tenga sus ventajas. Dos investigaciones publicadas en ‘Journal of the American Dietetic Association’ concluyeron que entre los beneficios de estos hábitos está la disminución del riesgo de enfermedades crónicas del adulto que, como la diabetes, la hipertensión y algunas alteraciones cardiovasculares, tienen su origen en la infancia.
Lucía Correa, nutricionista de la Asociación Colombiana de Dietistas y Nutricionistas (Acodin), destaca que una alimentación alta en fibra, con vitaminas y minerales, favorece que el niño tenga peso saludable, porque lo que consume le ayudará a sentirse saciado. No obstante, la preocupación de la nutricionista se basa en los riesgos de anemia y la inmadurez que tiene el aparato digestivo de los niños, que no les permitiría asimilar estas dietas como a un adulto.